Recuerdos que han soñado

Marzo de 2007 en Espacio El Picadero, Montevideo.

Invitado a representar a Uruguay en la 15ª Mostra Paschoal Carlos Magno en la ciudad brasilera de Blumenau, cuyo tema central fue “Una estética contemporánea”.

  • recuerdos que han soñado

Dramaturgia y dirección: Diana Veneziano

En la obra se incluyen textos de Isabel de la Fuente

Elenco:
Oriana Irisity (Adolescente 1, Promotora)
ÇJulia Irisity (Adolescente 2, Promotora)
Elisa Sassi (Adolescente 3, Promotora)
Margarita Fernández (Mujer 1)
Noelia Burlé (Mujer 2)
Norma Berriolo (Mujer 3)
Leonor Chavarría (Mujer 4)
Isabel de la Fuente (Mujer 5)
Marcel Sawchik (Hombre y Vendedor)

Diseño de escenografía, iluminación e imágenes: Claudia Sánchez
Diseño de vestuario y utilería: Sergio Marcelo de los Santos
Música original: Ismael Collazo
Preparación y dirección coreográfica de las bailarinas: Andrea Arobba
Voces en off: Raquel Blatt, Isabel de la Fuente, Marcel Sawchik, Patricia Mallarini y Margarita Fernández
Asistentes de montaje: Carmen Barral y Eduardo Montero
Producción ejecutiva, prensa y difusión: Carmen Barral y Adrián Reffo
Diseño gráfico: Horacio Veneziano y Alejandro Lasso

El único medio de renovación consiste en abrir los ojos y contemplar el desorden. No se trata de un desorden que quepa comprender. He propuesto que lo dejemos entrar porque es la verdad.
En el fondo de esta noche abovedada, ahí es donde estoy injertado, no comprendiendo lo que oigo,
no sabiendo lo que escribo.”
Samuel Beckett

En la búsqueda de nuestra identidad encontramos restos de lo que somos, de lo que heredamos, de lo que nos queda, de lo que queremos o soñamos ser. Restos de imágenes, de personas, de situaciones, de conversaciones, de sensaciones que quedan como huellas. Recuerdos y sueños, pedazos de cosas con las que cada uno arma su propia historia, su identidad. Y ésta no es un papel, una ciudad, una fecha, una relación, sino la manera en que los entretejemos.
La memoria y el tiempo elijen, modifican, distorsionan e imaginan esos restos-recuerdos-sueños, hilvanándolos y deshilvanándolos, construyendo ese tejido, ese mapa de identidades, ese laberinto en el cual se cruzan, encuentran y desencuentran nuestros recorridos con los de los otros.
Partimos de la idea de “restos” y “memoria” desarrollados por el director polaco Tadeusz Kantor. No se trata de “contar” una historia ni reconstruir los recuerdos, organizarlos ni darles coherencia, sino de exponerlos tal como se nos presentan, como restos. Es esa memoria fragmentada, mezclada con restos de sueños y de imaginación, la que genera “un tejido de imágenes sonoras y visuales” para provocar una “mordedura concreta a los sentidos”, tal como lo soñó Artaud.
El espectador es invitado a compartir una experiencia y a participar en la creación de la obra desde su propia historia individual. No existe “el” montaje, sino “un” montaje posible, abierto a otras posibilidades en la percepción del espectador. Cada espectador es libre de tejer su propio recorrido. Se abre así una pluralidad de opciones, combinaciones e interpretaciones.
                                                                                                                                      Diana Veneziano

Opiniones críticas:

Esta alegoría de la vida como viaje está ricamente envuelta en la música de Ismael Collazo, en las palabras en distintas lenguas que se insertan en la acción con un obsesivo No place, con el acierto de las luces y los trajes que convierten el desnudo escenario del Picadero en un universo donde los recuerdos sueñan y hacen soñar.”
María Esther Burgueño,
Caras y Caretas

…Veneziano regresa a la escena con esta obra que conjuga el teatro, la danza y las artes plásticas –opción cada vez más frecuente en el teatro contemporáneo- y que llama la atención en la cartelera montevideana. (…) Veneziano instala una atmósfera onírica con múltiples relatos simultáneos, imposibles de abarcar en una sola mirada. (…) Recuerdos que han soñado es una prueba muy atendible de que es posible montar un espectáculo entretenido a partir de ideas abstractas, aparentemente difíciles de representar en un escenario. Tal como les ocurre a los personajes, el espectador es invitado a revisar sus propios recuerdos y sueños, tarea que trasciende los muros del galpón de la calle Agraciada”
Javier Alonso, Búsqueda

Puramente teatral, esta obra no es para leer y además intenta absorber toda la atención del espectador, a través de todos los sentidos y suponemos que con la menor intervención de nuestra capacidad racional para que justamente llegue a nuestro inconsciente y nos toque algo que nos lleve a nuestra propia lectura de lo que vemos.”
Leonardo Flamia, Guía del Ocio

En este mundo teatral de hoy nos reconforta que exista Diana Veneziano. (…) En un medio teatral donde una rampante estulticia se ha enseñoreado de los escenarios, los propósitos de Veneziano son, por qué no emplear la palabra, admirables. Ha proyectado algo grande. Persigue el arco iris.”
Jorge Arias, La República

La necesidad de incorporar el lenguaje de la danza –importa en este aspecto la contribución coreográfica de Andrea Arobba- y otorgar relevancia a la banda sonora compuesta por Ismael Collazo, al espectáculo que, por otra parte, se desarrolla en el espacio de un gran galpón, hace a un lado la mera esfera teatral para internarse en el área más indefinida de las muestras interdisciplinarias que intentan expresar acontecimientos, estados y sentimientos en una forma más indirecta y abierta a las interpretaciones.”
ÇÁlvaro Loureiro, Brecha

“la vida es un viaje. está hecha de viajes. de lugares. que están en el mapa. o que no están. lugares y no lugares. viajes interiores y de los otros. la mujer va. lleva la valija atada a un pie. Montevideo queda lejos de Montevideo. otras veces no. los recuerdos se cruzan. las imágenes. y los viajes. duelen. se hacen físicos. porque hay que arrastrar una valija. o simplemente enumerar  la ropa. las fotos. la música. la vida entera. sueños incluidos.”
pata torres, freeway

“La última propuesta de Diana Veneziano ofrece, explícitamente, una relectura del teatro mínimo beckettiano en el que los individuos se mueven como autómatas cautivos de un universo que impide el diálogo. (…) Recuerdos que han soñado invita al espectador a un universo de imágenes sueltas, historias aisladas, melodías inconexas, no resuelve nada, al contrario: lo pone en relación con sus propios recuerdos y cuestiona, quizás, su organización…”
Georgina Torello, La Diaria

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