¿quién me quita lo bailado?

Se estrenó el 22 de agosto de 2012
en la Sala Zavala Muniz del Teatro Solís, Montevideo.


Se realizaron funciones en el Museo del Carnaval y en el espacio cultural Tractatus en Montevideo
Gira con el apoyo de Fondos Concursables para la Cultura: Teatro Del Borde en Buenos Aires, Teatro Artigas de Flores y Casa de la Cultura de Maldonado.

Dramaturgia escénica de Diana Veneziano a partir del trabajo con el elenco y los diseñadores

Dirección: Diana Veneziano
Elenco: Luciano Álvarez, Ana Corti y Margarita Fernández
Diseño de espacio escénico: Ivana Domínguez y Sergio de los Santos
Diseño de iluminación e imágenes en escena: Ivana Domínguez
Diseño de vestuario: Sergio de los Santos
Objetos: Horacio Veneziano
Música en vivo: Ana Corti
Diseño gráfico: Horacio Veneziano

Las cosas están enterradas en el fondo del río de la vida.
En la madurez, oportunamente se desprenden
y suben a la superficie, como burbujas de aire.”
Iberê Camargo

Kalibán Usina Teatro, en sus últimos espectáculos viene desarrollando una búsqueda sobre la memoria, los recuerdos y los sueños. Enmarcados en esta línea de trabajo, en este nuevo montaje queremos hablar de tres seres que, llegados a la vejez, nos ofrecen su vida y su mundo de recuerdos poetizados por el tiempo y de sueños posibles o imposibles, queridos, imaginados, deseados. Ellos desnudan sus almas. Muestran sus pliegues, sus cicatrices y sus pasiones. Sus arrugas cargadas de vida y de historias, de densidades y resonancias, de misterio y encanto. En nuestra sociedad se impone, cada vez más vertiginosamente y desde una exterioridad superflua, la juventud y la belleza como valores en sí. Valores que perseguimos incansablemente, no importa a qué costo, llegando a la deformación del propio cuerpo. Proponemos la belleza y el virtuosismo del alma y de cuerpos cargados de vida y memoria, de experiencias y densidades. Reivindicamos las arrugas, el cansancio, la memoria del cuerpo en contraste con la memoria de la mente, la profundidad de un gesto, una acción o una palabra simples de estos tres artistas viejos. Sí, viejos. Esa es la palabra, maravillosa, tierna y cariñosa. Sin eufemismos.
En la danza debemos acumular el peso del mundo”
Kazuo Ono, bailarín de danza buto

Escenas: Bienvenidos / Historias de la infancia / Adiós Nonino / La ropa / La clase / La espalda / Cumpleaños / Batá / Mustafá / Buscando la luz / Me gusta la sombra / Embalaje / Sabor a mi / Pas de deux / Fotos de la infancia / Los espejos

Opiniones críticas:

Pablo Picasso dijo una vez ‘toma mucho tiempo convertirse en joven’. ¿Quién me quita lo bailado?, una obra de la compañía uruguaya Kalibán, presentada en el Teatro del Borde, definitivamente es un perfecto ejemplo de lo que esta declaración representa. La obra, que tiene la actuación de dos bailarines clásicos y una música, los tres de aproximadamente 70 años, echa luz sobre los triunfos del espíritu y la mente sobre el cuerpo, y hace a su audiencia reflexionar sobre los prejuicios de la sociedad sobre la vejez.
En un tiempo donde todo es descartable y la mayoría de las cosas duran solo mientras puedan son consideradas una novedad, estos tres performers vienen como una bocanada de aire fresco, consiguiendo dar vuelta nuestros concepciones sobre el envejecimiento y la decadencia física. Luciano Álvarez y Margarita Fernández fueron una vez bailarines de ballet profesionales, y la técnica y disciplina tradicionalmente asociada con las compañías de danza clásica dejaron claras huellas en sus cuerpos y en su sentido del ritmo. Ana Corti, quien completa el pequeño elenco de la obra, es una música con vasta experiencia en expresión corporal y teatro físico, y su personalidad escénica complementa de manera elegante a la de sus compañeros de reparto.
¿Quién me quita lo bailado? de ninguna manera es una obra tradicional. Quince escenas tienen lugar durante una hora. Cada escena fluye orgánicamente hacia la siguiente a través de música, canto, danza, diálogos y monólogos, poesía y otras artes performáticas, constantemente cambiando de un ánimo al otro, desde la comedia al profundo drama. (…)
La habilidad de mirar al tiempo a la cara y abrazarlo como una circunstancia y no como una sentencia es algo que la mayoría de la gente falla en desarrollar cuando envejece. Estos tres performers vienen a enseñarnos una lección: ser pacientes, tener una y mantener la creatividad viva para poder alcanzar realmente la sabiduría y forjar un espíritu joven al mismo tiempo.
Nada aquí se apresura, y todo es disfrutable. Cuando el estado de la mente y el cuerpo son bien cuidados, la vejez debe estar lejos de ser temida. ”
Máximo Pereyra Iraola
Buenos Aires Herald

Me gustaron muchas cosas de la pieza. Me pareció una obra de los ejecutantes mucho más que una obra de texto. (…) esa visión me permite ubicarla, digamos, en una naturaleza cercana al espiritu de la ejecución jazzística.
Disfruté en general de la calidad de los bailarines y en particular de la belleza poética de ciertas escenas. La espalda fue una de ellas. (…) Finalmente, la aparición del Canon X al final de la pieza me pareció muy lograda. De una parte, se crea una continuidad muy sugestiva con el mundo de los autómatas musicales creado previamente en la banda sonora por las cajas de música. Por otro lado, al estar asociado a la escena de los espejos y del paso del tiempo se carga de sentido su estructura contrapuntística (un canón regtrógrado de velocidades)”
Osvaldo Budón
compositor, docente de composición
en la Escuela Universitaria de Música -UdelaR

Escritos en el cuerpo: ¿Quién me quita lo bailado? Parece ser un ensayo eterno escrito en el cuerpo de los bailarines-actores. Cuando las historias personales y los recuerdos se desentienden de las palabras que acorralan y organizan nuestros discursos, parece quedar el cuerpo danzando, la palabra se convierte en voz y la música en sonido. Todo regresa a un lugar más infantil, por tanto más primordial. Y todo parece ser más liberador y más divertido.
Todo regresa: donde hubo pasos de danza ahora hay pies, donde hubo melodía ahora hay acordes, donde hubo una canción cantada ahora hay sonidos, donde hubo una coreografía hay piernas retorcidas.
Con ¿Quién me quita lo bailado? Comprendí que desentendidos de las palabras que nos obligan a resignificar cuestiones como el tiempo, el recuerdo, el paso del tiempo y la vejez, otros lenguajes se escriben, que desentendidos de las palabras quedan los cuerpos, buscando la luz, huyendo de la sombra, que quizá seamos una mismidad que no le gusta mirarse al espejo y que sólo lo hace cuando se reconoce inscribiéndose definitivamente en el espacio y el tiempo. Sólo espacio y tiempo.”
Nelson González Catardo
actor, dramaturgo y director

(…) locura de dar libertad para que los seres cuenten sus historias, sus sueños, sus dolores, sus recuerdos enhebrados de una forma tan brillante, sutil y respetuosa. Un verdadero espectáculo de amor, respeto y armonía… Una función en donde la luz, la música y la plástica están armónicamente en una fiesta de demostración de vidaaaaaaa”.
Jorge Heller
bailarín y coreógrafo

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